Bottesini: un puente entre dos maestros

Por: Alejandro Aguiar Rodríguez (percusionista integrante de la Orquesta Sinfónica el ISA)

Entre los maravillosos encuentros que propone por estos días el Festival “Mozart Habana 2016”, llamo la atención sobre uno en particular que aconteció en la mañana del pasado jueves 20 en uno de los salones de dicha institución: la clase magistral de contrabajo ofrecida por el maestro holandés Quirijn Van Altena Regteren, una voz autorizada de este instrumento en el viejo continente no solo por ser un contrabajista de altísimo nivel como músico solista, de orquesta y de cámara sino además por su historial como catedrático siendo director del Departamento de contrabajo en la Residentie Orkest de La Haya durante quince años y actualmente profesor del Conservatorio Real de La Haya.

quirino-5El maestro trabajó las interpretaciones de los estudiantes: Olivia Rodríguez, Gloria Leticia Lienz, Wimian Beatriz Hernández, Carlos Enrique García y Raúl Enrique Fernández, en presencia de otros jóvenes contrabajistas de la Universidad de las Artes de Cuba y de los conservatorios Guillermo Tomás y Amadeo Roldán. Contamos con la participación de su homólogo cubano Alfredo Averoff, quien presenció y compartió los secretos del arte contrabajístico.

Peculiar momento aconteció, cuando habiendo terminado la primera interpretación, recibimos la grata visita de la musicóloga e investigadora cubana Zoila Lapique Becali, invitada especial por el maestro holandés.

Quiso el destino que uno de los artículos de la importante escritora cubana llegase a las manos de van Altena, publicado en un libro de una editorial italiana sobre la vida de Bottesini, importante compositor y contrabajista alemán del pasado siglo que, curiosamente, vivió y trabajó en nuestra isla durante cinco años de su vida. Zoila se confesó admiradora de dicho compositor por lo que, gracias a ella, se conoce parte del quehacer Bottesiniano en Cuba.

El encuentro fue solicitado por van Altena y concedido por los organizadores del festival para suerte de los presentes, pues, además de resultar una gran oportunidad para los jóvenes contrabajistas fue un momento rico en diálogos y anécdotas compartidas entre quienes existe solo un denominador común: la música.

Fue una oportunidad de lujo, de vital importancia para la escuela de contrabajo cubana y vehículo para seguir estrechando lazos con grandes de la música sinfónica europea.

El festival “Mozart Habana” seguirá haciendo historia hasta el próximo domingo 23 en nuestra capital, dando, sin dudas, momentos, como este, inolvidables.

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