Teresita Junco o el magisterio por delante

El magisterio de Teresita Junco continúa intacto, prolongado en los alumnos que formó y en esos otros que hoy reciben clases de aquellos

Nadie puede decir que Teresita Junco cumple diez años de ausencia. Más bien cabría destacar cómo su magisterio continúa intacto, prolongado en los alumnos que formó y en esos otros que hoy reciben clases de aquellos. Estamos ante una sucesión ininterrumpida y fecunda, fertilizada por el ejemplo y la sabiduría de quienes han cumplido bien el acto de entregarse a los demás.

Los que asistimos al tributo que la Asociación de Músicos de la Uneac rindió a la maestra tuvimos –sentimos– esa certeza, cuando por el piano de la sala Villena desfilaron alumnos de los conservatorios habaneros para honrarla como mejor era posible, con obras cubanas para el instrumento.

No faltaron las contribuciones de su ilustre condiscípulo, el maestro Frank Fernández, quien la calificó como pilar de la escuela cubana de piano y regaló su excelente versión de Perla marina, de Sindo Garay, una de las piezas favoritas de la profesora.

Ni el repaso emocionado del compositor y director de orquesta Guido López Gavilán, que fundó con ella una familia de músicos –Aldo, también pianista, e Ilmar, violinista– extendida en nuestros días con dos hermosas nietas que demostraron sus talentos en desarrollo al abordar en el teclado partituras de Alejandro Falcón.

Teresita fue, sin lugar a dudas, una intérprete destacada, pero su pasión por la pedagogía dejó huellas imborrables. Trató siempre, y logró, transmitir a cada alumno el aparato técnico-expresivo indispensable para asumir cualquier reto en el instrumento, y más que todo, crear en ellos conciencia de que solo mediante la aplicación en el estudio y la constante revisión de los resultados en cada ejercicio, podrían aspirar a la perfección.

Tan importante como esta perspectiva pedagógica, Teresita inculcó en sus discípulos el respeto y amor por el repertorio cubano, que consideraba rico e inagotable.

Fundadora y profesora titular de la cátedra de piano de la Universidad de las Artes, y por muchos años dedicada al nivel medio en el conservatorio Amadeo Roldán, donde estudió, llegó al instrumento desde otras aficiones, como la del canto y la dirección coral.

Se suele ver la cosecha de los maestros cuando se recorre la exitosa participación de sus discípulos en certámenes internacionales. En su caso estos se hicieron notar en Italia y Costa Rica, Venezuela y Estados Unidos, España y nuestro propio país, pero más relevante aún, en definitiva, es constatar su legado en el día a día de nuestras aulas y en el crecimiento artístico de tantos pianistas cubanos dentro y fuera de la Isla.

A su memoria estará dedicado el Festival y Concurso Internacional de Piano Musicalia 2019, que se extenderá en La Habana del 17 al 22 de junio próximo.

Los concursantes de Costa Rica, Colombia, México, República Dominicana y Cuba serán evaluados por un jurado presidido por Ulises Hernández, actual jefe de la cátedra de Piano de la Universidad de las Artes, e integrado por el cienfueguero Ñico Carbonell, la cubana radicada en México, Ninowska Fernández-Britto y el holandés Henry Kelder.

Valdría recordar estas palabras del notable compositor Roberto Valera al despedir en 2009 a la maestra: «… supe que te ibas en grande, lograda y realizada y que tú lo sabías».

 

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http://www.granma.cu/cultura/2019-06-13/teresita-junco-o-el-magisterio-por-delante-13-06-2019-21-06-37

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